En la esquinita fría
donde se acurrucan
los olvidados
o en la cima
de algún árbol
sin segura bajada
en las manos
convertidas en cuchillos
mutilando papeles
mojados por llanto.
En el estómago
de las palabras
protestando
sobre las arbitrarias
formas de hibernación
en el invierno
de las distancias
al ser imanes de espalda
en la cama.
La imaginería, me llama
la conversación infinita
entre las dos caras
de Géminis
y sus tensiones,
el temor sembrado
con fuego bajo la tierra
que se expande
eclipsando los colores
situando el más y el menos
en forma de guillotina.
Se me escapa de las manos
el agua
y comienzo a tomar
la mala costumbre
de agachar la vista,
masticar con sigilo
la pena
cayéndose de los bolsillos
las certezas
¿quién sabe
si podré cruzar
a pies descalzos
para que la llama
de las destrucciones
deje de llamarme?
lunes, 6 de abril de 2015
Salud
A veces actuar
para no reventar
el globo. Pero
tampoco durmiendo
en los laureles
de la condescendencia
por el hecho de reunirnos
en la casa vieja.
Sin necesidad
de mesas redondas
jugamos ludo
y todos ludamos
de todos.
No importa.
Un brindis
sin mirarse
a los ojos
sellará
las distancias.
para no reventar
el globo. Pero
tampoco durmiendo
en los laureles
de la condescendencia
por el hecho de reunirnos
en la casa vieja.
Sin necesidad
de mesas redondas
jugamos ludo
y todos ludamos
de todos.
No importa.
Un brindis
sin mirarse
a los ojos
sellará
las distancias.
lunes, 19 de enero de 2015
Pálida
Broncodilato mis pulmones
en clorofluor de carbono
porque una pésteme cerebral
recorre en forma de gas
hasta llegar a las terminales
nerviosas de los pies
que en tensión
me hacen sentir
a un jocker colgando en la espalda.
Como un torero corneado
echado a su suerte.
Gritos mudos de sangre.
en clorofluor de carbono
porque una pésteme cerebral
recorre en forma de gas
hasta llegar a las terminales
nerviosas de los pies
que en tensión
me hacen sentir
a un jocker colgando en la espalda.
Como un torero corneado
echado a su suerte.
Gritos mudos de sangre.
domingo, 11 de enero de 2015
Sibila
Tu silueta huele a madejas
a corcho húmedo
por destiempo
a silbidos de locuras
buscando sus pájaros
en el techo de la casa
Yo camino lento
y sin prisa
quitando alambres
incrustados en la piel:
nuestra terrible cruzada
de amar y odiar
a un mismo pulso
Desde esta noche el ruido de la ciudad
me recordará nuestra partida
donde se deshacen
las uñas como sal
en vestigios de terquedad
en miles de luminarias
que repiten rituales
de hojas atacadas
por el sol
simulando el bienestar
de un lado de la periferia
hasta el otro
a corcho húmedo
por destiempo
a silbidos de locuras
buscando sus pájaros
en el techo de la casa
Yo camino lento
y sin prisa
quitando alambres
incrustados en la piel:
nuestra terrible cruzada
de amar y odiar
a un mismo pulso
Desde esta noche el ruido de la ciudad
me recordará nuestra partida
donde se deshacen
las uñas como sal
en vestigios de terquedad
en miles de luminarias
que repiten rituales
de hojas atacadas
por el sol
simulando el bienestar
de un lado de la periferia
hasta el otro
viernes, 2 de enero de 2015
La Temporada
En las canchas del sur
supimos lo que costaba
defenderse
en aquella temporada
de 8 contra 11
nunca completando la dotación mínima
siquiera.
Sin afán de nostalgia
fue la primera vez
que logré mantener
la cabeza metida
en el juego.
Antes de eso,
oscilaba entre amores
de infancia y canciones
rondando.
Construimos una resistencia
poco usual para nuestra edad
pues la adversidad
que implican los ataques
nos puso en pie de guerra.
Sobrevivimos la rueda,
clasificamos.
El problema fue
cuando comenzó la liguilla
y ya no éramos 8
sino 20
y todos buscaban
su pedacito de gloria.
En ese momento,
decidí no jugar más
ese campeonato.
Porque cuando todo marcha bien
llegan los reconocimientos.
¡Hipócrita ese universo de gente
que no vive para contarlo
y que se queda a orilla de río
esperando que llegue el puente
de la comodidad!
supimos lo que costaba
defenderse
en aquella temporada
de 8 contra 11
nunca completando la dotación mínima
siquiera.
Sin afán de nostalgia
fue la primera vez
que logré mantener
la cabeza metida
en el juego.
Antes de eso,
oscilaba entre amores
de infancia y canciones
rondando.
Construimos una resistencia
poco usual para nuestra edad
pues la adversidad
que implican los ataques
nos puso en pie de guerra.
Sobrevivimos la rueda,
clasificamos.
El problema fue
cuando comenzó la liguilla
y ya no éramos 8
sino 20
y todos buscaban
su pedacito de gloria.
En ese momento,
decidí no jugar más
ese campeonato.
Porque cuando todo marcha bien
llegan los reconocimientos.
¡Hipócrita ese universo de gente
que no vive para contarlo
y que se queda a orilla de río
esperando que llegue el puente
de la comodidad!
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Escondites
Juncos se unen
te cosen los dientes
sonríes
y eres un espantapájaros
No hay hadas
en este cuento.
Es serio,
no pretendo
asustarte
Sal de ese traje
evita las lupas
vuélvete pájaro
en mi pecho colibrí
No te quiero
en tu destello
escafandrado
sino en la locura
que nos sana.
te cosen los dientes
sonríes
y eres un espantapájaros
No hay hadas
en este cuento.
Es serio,
no pretendo
asustarte
Sal de ese traje
evita las lupas
vuélvete pájaro
en mi pecho colibrí
No te quiero
en tu destello
escafandrado
sino en la locura
que nos sana.
sábado, 13 de diciembre de 2014
Lo que tiene el viento
Montando una ilusión
dentro de un vaso
de cristal
por abrirle las puertas
a un búho
que solo miraba directo
en las noches.
Creo que me enamoré
de una posibilidad
tal vez del pelo, del cuerpo
de una caricia fugaz
miserable por aferrarse a ello
y perder el eje,
extraviarse en extraños
dolores de estómago
para encontrarme
en alguna esquina de la ciudad
fumando un cigarro
hablándole a los espejismos,
riendo a solas por el insano deporte
de esperarla a ver si llegaba lumbre
que me diera más fuerza para el camino:
error de cálculo
destinar tantas palabras que mueren
como peces sin oxígeno
asfixiadas en su esterilidad
propia de la superficie de [este intento].
Tanta pesadumbre en resumen
por la limpieza de los sonidos
En mi vereda, los movimientos
se estremecen,
las dudas son solo tropiezos
producto de vejez en el pavimento,
mi puño tiene tanta rabia
y tanto amor por florecer
para quedarse dormido en una nube
en una mujer que ama el recuerdo
de lo que fue
mientras yo sólo quiero derribar
más y más muros
quebrarle el anzuelo
a los repartidores de migajas
abrirle el pecho
a mi insensible clientela de podridas costumbres.
A flor de piel te disparo estos versos,
para que este intento de mostrarte mi verdad
no se quede
solamente
en poesía.
dentro de un vaso
de cristal
por abrirle las puertas
a un búho
que solo miraba directo
en las noches.
Creo que me enamoré
de una posibilidad
tal vez del pelo, del cuerpo
de una caricia fugaz
miserable por aferrarse a ello
y perder el eje,
extraviarse en extraños
dolores de estómago
para encontrarme
en alguna esquina de la ciudad
fumando un cigarro
hablándole a los espejismos,
riendo a solas por el insano deporte
de esperarla a ver si llegaba lumbre
que me diera más fuerza para el camino:
error de cálculo
destinar tantas palabras que mueren
como peces sin oxígeno
asfixiadas en su esterilidad
propia de la superficie de [este intento].
Tanta pesadumbre en resumen
por la limpieza de los sonidos
En mi vereda, los movimientos
se estremecen,
las dudas son solo tropiezos
producto de vejez en el pavimento,
mi puño tiene tanta rabia
y tanto amor por florecer
para quedarse dormido en una nube
en una mujer que ama el recuerdo
de lo que fue
mientras yo sólo quiero derribar
más y más muros
quebrarle el anzuelo
a los repartidores de migajas
abrirle el pecho
a mi insensible clientela de podridas costumbres.
A flor de piel te disparo estos versos,
para que este intento de mostrarte mi verdad
no se quede
solamente
en poesía.
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