miércoles, 10 de diciembre de 2014

Mientras


prendes tu televisor
para alentar
a tu selección
hay gente que se prende
y muere
porque la selección de personal
es la mejor táctica
para mantener a raya
los sueldos.

Llegarás a la gloria
con la pelota en la red,
al orgasmo genuino
o
a la diametralidad inversa
donde se cierran los ojos
y el silencio se mastica
como yerba amarga.
Pero después de la risa
y el llanto,
el televisor se queda sentado
poniendo en el último rincón
de la parrilla programática
-si es que se digna a mencionarlo-
la historia del último hombre de fuego
que se jugó el mundial
de la vida, y que hoy muere.
Terrible es, amigos, que el dolor
nos toque menos que un gol.

Solecismos

Cinco pétalos menos
quién sabe en qué termine
el juego a la siguiente página.

Un afán por repeler
las cárceles
cuando nadie
instala grilletes.

Entonces para qué.
para qué.

Para ponerle corriente
al mar
que no suficiente
con la calma
necesita de una buena
tormenta
quién sabe si hay
sobrevivientes
cuando salga
nuevamente el sol.

La certeza pende
de un hilo dental
usado. Encima de él
hay un ciego
con la insulina disparada
esperando que termine
su defunción.

Abajo lo esperan
todos de luto
con el resto de pétalos
que aún no han muerto.


Trapecistas de rieles

Hablan entre ellos
por todas direcciones
mis historias
y otras no pertenecientes
se cruzan sin semáforos
asustan a los transeúntes
desprevenidos
que en afán
por mantenerse apuntando en el libro
suelen morir.

De la cabeza
tentáculos
piedra
papel
o tijera
piedra
papel
o tijera*

*Nota: excluida varita mágica,espejo, big bang, entre otros.

En un aquelarre
cuelgan sus máscaras
para trazar
sus nuevos encuentros
entre vías
construidas con hechizos.

Suena una alarma de reloj
trim trim trim
constante
el estómago se apreta
despierto y sin anestesia
los focos
que alumbran un escenario macabro
que se esparce por las ciudades

experiencias crudas
que fundan rituales
sin querer queriendo.

Mi vida un viaje constante
en trenes imaginarios
que sobrevuelan las nubes
todo el tiempo cruzando
soles y tempestades
distintas estaciones
como emociones
buscando forjar
la itinerancia.

En los nudos de mis manos
tierra a cable
a barlovento
con una brújula
que da infinitas vueltas
a los puntos cardinales
que se transforman en los ojos
de la muñeca de Porota.


jueves, 6 de noviembre de 2014

Avísame y llueve incendiada noche

Avísame y llueve incendiada noche
que un corazón no se va
por ir a militar
sus sueños a otra capital

Avísame y llueve luna encantada
que tu mirada no dijo adiós
porque esa conclusión
es pa' quien cierra las ventanas

Avísame cuando se busque
en cualquiera que sea el lado
el sabor que a un costado
dejaron las miradas

Miradas que vienen y van
pero que siempre asomarán
la conquistada incertidumbre
de la época que vendrá

Por eso al final
de mi fantoche de palabras
que no trae ni un reproche
te abro mis ventanas:
avísame y llueve incendiada noche.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Amor de locos

Con mi reloj de mano
de lado a lado
por un pasillo a contraluz
observas antes de dar el salto
que dé muerte a las moscas
rondando.

Besos de esquimal,
de mariposas,
ojos, abiertos, cerrados
gemidos, horas
dadas vuelta
risas, suspiros
humedad, fluidos:
tanta muerte
y vida en la cama.

                             Un cigarro prendido
discurseando
sobre la soledad
luego de una noche
naufragada
en adulaciones sobretierra.

Nos deslizamos por las paredes
mirándonos de frente
para no tocarnos.

- Esculpe mensajes
  en esta muralla
hasta que alguno
caiga con ellos
al subterráneo.

jueves, 30 de octubre de 2014

Perros lunáticos

Tanto de su Luna
bebí hasta los gritos
madrugadas
tras el celo de nosotros perros
mordiéndose el aire
fragmentado en pequeños ahogos.

Éramos marea
mil veces entre las piedras
golpéandolas.

La Luna no se vaciaba
y bebía y bebía
su leche
en nuestros muslos y pechos
discurriendo.

Cruzamos las fronteras.
La Luna aún no se vaciaba
pero su luz era el artificio del Sol
pues seguimos perdidos
en su contracara
un par de años.

domingo, 5 de octubre de 2014

De piel en pie

Aterrizar, caer parado gastando un par de vidas, tragar un sorbo hondo de bofetadas de realidad. Lavarse la cara, llorar las penas cuando valga la pena llorarlas, seguir adelante. Ser firmes ante los por qué y cómo, y por sobretodo, no anestesiarse en la comodidad de las migajas que unos a otros entregan. No arrepentirse, vivir, pero tampoco abandonarse a la suerte de las noches, azares y ruletas, tiras y afloja, en fin, tumultos de flores rotas.

Pincelar el tránsito de los grises con toda la paleta de colores que ausentan, y no sólo andar buscándolos para uno mismo. A fin de cuentas, hay una línea fina entre lo que algunos llaman libertad y el tan vomitivo egoísmo.

Aterrizar.