martes, 12 de agosto de 2014

Tras/tornado

como en un torbellino
envuelto
girando
revuelto
esparcido en el aire
                                                       ¿Dónde


Dónde?



                                                                                       ¿Dónde



                   Dónde quedó el piso?


Un día crecen flores en el desierto,
pero el cuerpo pesa
entre la arena
lejos,
lejos de sí
ausente y el sol
podría comerse a pedazos.

El cuerpo se llena de algo
                                          NO aire
y esvaciado cae
en otras dimensiones.

Puede que la angustia
o la pena
tiña tu piel      te clave
dibujada en sombras.


Esa fantasía remolinezca
heroína de nuestros labios
contiene
la dosis suficiente
para un estallido cósmico
nada cómico.


Las hecatombes pasan.


                                       Los muertos alrededor
                                       las yagas
                                       los maestros yoguis
                                       no podrán salvarme

Los muertos alrededor
                el frío seco de las estepas
                                                       a la hora de partir.

domingo, 29 de junio de 2014

Arenga

La revancha sin rencor
huele al tiempo lejos
del sur
y un poco de nostalgia
pero por sobretodo
tiene el color del viento
que devuelve el alma al cuerpo.

Por eso no la motiva una cara
sino el deseo
de cruzar las estaciones
como un torbellino
que le invierte los papeles
al llanto después de la risa
-fatídico dicho escampado-

Redescubrir la piel
dejando la materia vieja
en su maletín lleno de archivos.
Afuera hay un vendaval
miles de causas y porqués
que te esperan, que me esperan.

De cero no volveremos a partir
y nutrirse de algunas derrotas
ya no viene a mal
si en nuestras narices no pesa tanto
la posibilidad de mirar el horizonte.








viernes, 18 de abril de 2014

Sino y sin

Días en que despierto
de un letargo arrastrillado
echada al bolsillo la muerte
las dudas durmiendo bajo el colchón.

Tu mirada en la desnudez
esos ojos grandes
absorbiendo mi espacio corporal
dicen que me aman
lo dices
pero no sé si es la flecha de un querubín
o la lanza de un torero.
Hace tan poco tiempo
habías ofrecido un papiro
sentenciando
que todo estaba tuerto, por lo visto.

El tercer ojo algunos le llaman a esta claridad
pero la verdad es que ensayo a diario
los signos vitales
que mantienen el ritmo estable
de las palabras
"no cae nada más del cielo
que los escupos lanzados al aire", pienso.

No será un vendaval
el que me lleve hasta tu cama, esta vez
preferiré escalar hasta el sino
de las certezas
antes de amarrar el aire
-grave delirio-.

viernes, 4 de abril de 2014

EL LETRERO DECÍA:

no urguetee debajo de esas piedras               las pancoras siempre buscan el
                                                             momento
                                                              preciso
                                       para extirparle el trozo exacto de poesía
a
la
bronca.


pero yo seguía siendo un niño
jugando en la bahía
llenándome los pies de musgo
                                                y barro
 mirándote los ojos
                        de
                       gato

.oirauca led ojelfer le rop

[preferí
guardar el mismo silencio
de aquel día en que Rock,
el profe de religión
me dejó en vergüenza por no escuchar a dios
el mismo silencio enfuria cayéndome
las papas en las cabezas, sí,

porque al parecer esto de saltarme los letreros
lo aprendí en la selva
que partía desde el patio de mi casa
y no ha terminado hasta
ahora.]

domingo, 9 de marzo de 2014

Trasdías

Para cuando vuelva a su casa
abrirá el velador
y encontrará
la misma carta
-de puño y letra-
hallará entre medio de la ropa
repartida cual pintura abstracta
un vaso de vino de hace tres meses
evaporándose,
se arropará el cansancio
de una jornada en que llegar
a la cima sería el último remedio
a favor del olvido.

Pero le teme a los espejos.
Por eso mira al sol fijamente
y se causa glaucoma.
Entonces le juega
una partida de póquer
al ciclo de la lluvia
y le sonríe
con una mueca dentro de un bozal.

Y me pregunto: ¿cuándo parará la tormenta?

miércoles, 5 de febrero de 2014

¿Cuándo llegará?

Sí. Ponía esa música
sin selva,
especie de ritual
-matutino-
para levantarse
como titán
en medio de este mundo
sin corazón
y sin ser un héroe.

Sí.

Nonsanto

Guardar toda esta locura
en el último rincón de la nariz
pleno cartílago
como los trozos de pollo
de mis alas rotas